En una reforma es frecuente querer mover un radiador para aprovechar mejor una pared, colocar un mueble, cambiar una ventana o redistribuir una habitación. Aunque pueda parecer una modificación sencilla, el radiador forma parte de un circuito de calefacción y su traslado debe estudiarse para evitar problemas de funcionamiento, fugas o desequilibrios.
Por qué se mueve un radiador
Los motivos más habituales son cambios de distribución, renovación de ventanas, instalación de muebles, reformas de cocina o salón y mejoras estéticas. También puede ser necesario desplazarlo cuando se cambia una puerta o se modifica un tabique.
Antes de moverlo conviene preguntarse si la nueva ubicación mantiene una buena distribución del calor. Colocar un radiador donde quede completamente oculto por un mueble puede reducir su capacidad de transmitir calor a la estancia.
Primero hay que identificar el tipo de instalación
No es lo mismo trabajar sobre una instalación de calefacción individual que sobre una instalación comunitaria. También cambia el procedimiento según el sistema de tuberías, el tipo de radiador y la forma en la que está conectado.
En una vivienda con caldera de gas hay que distinguir el circuito de calefacción del resto de instalaciones. En sistemas modernos también puede existir una bomba de calor o aerotermia. Ivomat puede estudiar la instalación existente antes de definir el traslado.
Qué implica físicamente moverlo
El traslado puede requerir modificar tuberías, soportes y conexiones. En algunos casos las tuberías pueden ocultarse en pared o suelo, pero hacerlo exige coordinar la intervención con la obra.
Si se abren rozas, es importante comprobar previamente que no se afectan otras instalaciones. Una vez terminado el trabajo hay que garantizar que las conexiones quedan correctamente selladas y accesibles cuando corresponda.
Hay que vaciar el circuito?
Dependiendo de la instalación, puede ser necesario aislar o vaciar una parte del circuito antes de desmontar el radiador. Esta operación debe realizarse con el sistema frío y siguiendo un procedimiento adecuado.
Después de instalarlo en su nueva ubicación se vuelve a llenar y purgar el circuito según las características de la instalación. La presión debe comprobarse y cualquier fuga debe resolverse antes de poner la calefacción en funcionamiento normal.
La nueva ubicación importa
Tradicionalmente muchos radiadores se colocan bajo las ventanas porque esa ubicación favorece una distribución determinada del aire caliente y compensa el efecto de las superficies frías. Sin embargo, la ubicación concreta depende del diseño de la vivienda y del sistema.
También hay que dejar espacio suficiente alrededor del radiador. Cortinas muy cerradas, muebles o revestimientos que lo cubran pueden alterar su funcionamiento.
¿Hay que cambiar el tamaño del radiador?
No necesariamente. Si el radiador se mueve dentro de la misma habitación y se mantienen condiciones similares, puede conservarse. Pero si también cambia la estancia, el aislamiento o la superficie a calefactar, conviene recalcular la potencia necesaria.
En nuestro artículo sobre cómo mejorar la eficiencia de los radiadores explicamos otros factores que afectan al rendimiento.
Mover un radiador durante una reforma
El mejor momento para hacerlo suele ser cuando la vivienda está en obras y todavía se pueden modificar paredes y suelos. Así se pueden ocultar tuberías, preparar soportes y coordinar el trabajo con el resto de instalaciones.
Si se está cambiando el suelo, por ejemplo, hay que decidir si las tuberías pasarán por zonas que posteriormente quedarán cubiertas. También hay que tener en cuenta la altura final del pavimento.
Radiadores y aerotermia
Si la vivienda va a pasar de una caldera convencional a aerotermia, no conviene mover o sustituir radiadores sin estudiar primero las temperaturas de funcionamiento. Los radiadores existentes pueden ser compatibles en algunos casos, pero depende de sus características y del diseño del sistema.
Ivomat aborda esta cuestión en la guía sobre aerotermia y radiadores.
Errores que conviene evitar
- Mover el radiador sin comprobar el circuito.
- Ocultarlo detrás de un mueble.
- Modificar tuberías sin prever el acabado posterior de la pared.
- No purgar el circuito después de la intervención.
- No revisar la presión y posibles fugas.
Qué puede hacer Ivomat
Ivomat puede estudiar la nueva ubicación, coordinar la modificación de las conexiones y realizar los trabajos de obra necesarios para dejar el acabado terminado. Cuando el traslado forma parte de una reforma más amplia, podemos coordinarlo con pintura, suelos, puertas, electricidad y aislamiento.
Conclusión
Mover un radiador es viable en muchas viviendas, pero debe plantearse como una modificación de la instalación y no como un simple cambio de posición. La nueva ubicación, las tuberías, la potencia necesaria y el sistema de calefacción deben analizarse antes de comenzar.
Planificar el traslado antes de cerrar paredes
Si las tuberías van a quedar ocultas, es importante definir el recorrido antes de realizar rozas. También hay que comprobar espesores de tabique y localizar otras instalaciones. En una reforma integral, esta coordinación permite ejecutar las tuberías cuando las paredes todavía están abiertas y reducir trabajos posteriores.
Cuando las tuberías quedan vistas, el acabado también debe formar parte de la decisión. Los soportes y conexiones tienen que quedar alineados y accesibles para futuras operaciones de mantenimiento.
Válvulas y regulación
Al mover un radiador puede ser necesario revisar las válvulas. Una válvula termostática permite regular el aporte de calor de una estancia, pero su ubicación debe permitir que mida correctamente la temperatura del ambiente. No debería quedar encerrada detrás de un mueble o cortina.
También conviene revisar el estado de los detentores y conexiones. Un traslado es una oportunidad para sustituir componentes deteriorados si resulta conveniente.
Después del montaje
Una vez terminado el trabajo, el circuito debe comprobarse antes de darlo por finalizado. Hay que revisar conexiones, presión, purga y calentamiento uniforme. Si aparece ruido, aire o una diferencia excesiva entre radiadores, puede ser necesario ajustar la instalación.
Cuándo aprovechar una reforma
Si ya se van a cambiar suelos, paredes o distribución, el traslado suele ser más sencillo porque existe acceso a las zonas donde deben modificarse las tuberías. Esto también permite coordinar el radiador con puertas, muebles y nuevos puntos de electricidad.
Ivomat puede integrar el traslado dentro de una reforma más amplia y coordinar calefacción, obra, pintura, pavimentos y electricidad para que cada trabajo se ejecute en el orden adecuado.